La vitamina C, o ácido ascórbico, es un nutriente hidrosoluble esencial que el organismo humano no puede sintetizar por sí mismo. Debe ser aportada mediante la alimentación o suplementación.
Reclamaciones de salud autorizadas (Reglamento UE 432/2012): la vitamina C contribuye a la formación normal de colágeno para asegurar la función normal de la piel; la vitamina C contribuye a la protección de las células contra el estrés oxidativo. Estas reclamaciones están autorizadas cuando la ingesta diaria aporta al menos el 15 % de los VRN.
Está documentada, en la literatura científica, por su papel antioxidante y su función de cofactor en numerosas reacciones enzimáticas, especialmente en la formación de colágeno. Estas propiedades están documentadas en numerosos estudios clínicos.
En uso tópico (cosmético), la vitamina C está asociada, según los datos disponibles, a la protección contra el estrés oxidativo, al apoyo de los mecanismos implicados en el mantenimiento de la estructura cutánea y a la regulación de la melanogénesis para la atenuación visible de las irregularidades pigmentarias.
Nota de conformidad: las reclamaciones EFSA autorizadas para la vitamina C en nutrición se refieren a la formación normal de colágeno y a la protección de las células contra el estrés oxidativo. Cualquier comunicación específica debe mantenerse coherente con este marco.
En resumen, la vitamina C es uno de los nutrientes mejor documentados, asociada a la protección contra el estrés oxidativo y a la formación normal de colágeno para la función normal de la piel.
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