Los prebióticos son sustancias que nutren y apoyan a las bacterias residentes del microbioma cutáneo. Se distinguen de los probióticos (bacterias vivas) y los postbióticos (metabolitos derivados de las bacterias): los prebióticos actúan aguas arriba, proporcionando un sustrato favorable para el crecimiento y la actividad de los microorganismos beneficiosos presentes en la superficie de la piel.
El microbioma cutáneo es el ecosistema de microorganismos que colonizan la superficie de la piel. Su equilibrio está documentado en la literatura científica como un factor asociado al confort cutáneo. Cuando este equilibrio se altera, la piel puede presentar una tolerancia disminuida y sensaciones de incomodidad aumentadas.
En cosmética, los prebióticos están asociados, según los datos disponibles, al apoyo del confort cutáneo y a la preservación del confort hídrico frente a factores externos. También están asociados a propiedades calmantes documentadas, que contribuyen a la atenuación visible de las rojeces y las sensaciones de incomodidad.
Asociados al mantenimiento del equilibrio del microbioma cutáneo, los prebióticos contribuyen a una piel de apariencia más confortable, más flexible y más luminosa con el tiempo. Su perfil de tolerancia es adecuado para todo tipo de piel, incluidas las pieles sensibles o reactivas que se benefician especialmente del apoyo a su microbioma.
En resumen, activos de origen natural documentados por su contribución al apoyo del microbioma cutáneo, al confort cutáneo y a las propiedades calmantes, adecuados para todo tipo de piel.