Glicerina

La glicerina, también conocida como glicerol, es un poliol hidrosoluble presente de forma natural en la piel humana. Es uno de los activos humectantes más ampliamente estudiados y utilizados en cosmética, reconocido por su capacidad de atraer y retener moléculas de agua. En la literatura científica, la glicerina está asociada a la hidratación cutánea mediante dos mecanismos complementarios documentados. Por un lado, está asociada a la atracción de moléculas de agua desde el entorno hacia las capas superficiales de la piel. Por otro lado, se documenta que forma, en la superficie de la piel, una película que contribuye a limitar la pérdida de agua transepidérmica y a preservar el confort hídrico. Estas propiedades humectantes documentadas están asociadas, según los datos disponibles, a una mejora visible de la textura cutánea, a la atenuación de la apariencia de las líneas finas por deshidratación y a una piel de aspecto más flexible y confortable. La glicerina también contribuye al apoyo del confort cutáneo frente a factores externos como el frío, el viento y las variaciones climáticas. Su capacidad para participar en el mantenimiento de la película hidrolipídica la convierte en un activo de referencia en cosmética, tanto en cuidados faciales como corporales. Su tolerancia es excelente y está documentada: la glicerina es adecuada para todo tipo de piel, incluidas las pieles sensibles, reactivas o fragilizadas. Sus propiedades calmantes documentadas contribuyen a la atenuación de las sensaciones de incomodidad y al confort de las pieles propensas a rojeces.
En resumen, un activo humectante fundamental, ampliamente estudiado y documentado, asociado al apoyo de la hidratación cutánea, a la flexibilidad visible de la piel y al confort cutáneo diario.