El ácido azelaico es un ácido dicarboxílico producido de forma natural por una levadura presente en la piel (Malassezia furfur). También está presente en algunos cereales como el trigo, la cebada y el centeno. Este activo versátil está asociado, en la literatura científica, a propiedades calmantes, purificantes y reguladoras de la melanina.
Su mecanismo de acción es múltiple. El ácido azelaico está asociado en la literatura científica a la inhibición de la tirosinasa, la enzima implicada en la producción de melanina, lo que lo convierte en un activo documentado para contribuir a unificar el tono y reducir la apariencia de manchas pigmentarias. Actúa selectivamente sobre los melanocitos hiperactivos sin afectar la pigmentación normal de la piel.
El ácido azelaico también presenta propiedades queratolíticas suaves: contribuye a refinar la textura de la piel al favorecer la eliminación de células muertas acumuladas en la superficie, lo que ayuda a mejorar la luminosidad del tono. A diferencia de otros ácidos exfoliantes, generalmente es bien tolerado por pieles sensibles.
Sus propiedades calmantes y purificantes documentadas lo convierten en un aliado para pieles propensas a imperfecciones. Contribuye a reducir la apariencia de rojeces y a calmar las sensaciones de incomodidad, al tiempo que ayuda a limitar la apariencia de imperfecciones.
En resumen, el ácido azelaico es un activo completo que actúa simultáneamente sobre la apariencia de imperfecciones, irregularidades pigmentarias y falta de luminosidad. Su buena tolerancia lo convierte en un ingrediente adecuado para muchos tipos de piel, incluidas las sensibles.
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