La niacinamida, también conocida como vitamina B3, es uno de los activos cosméticos mejor documentados científicamente. Su perfil versátil y su muy buena tolerancia la convierten en un activo adecuado para muchos tipos de piel.
Está asociada, según los datos disponibles, al confort cutáneo y a la preservación del confort hídrico frente a factores externos como la contaminación y el agua calcárea. Este apoyo al confort está documentado sin necesidad de un estudio específico de la barrera cutánea para el producto terminado.
Sus propiedades antioxidantes están documentadas y asociadas a la protección contra el estrés oxidativo, uno de los factores que contribuyen a la aparición de signos visibles del tiempo: irregularidades pigmentarias, líneas finas, aspecto de la textura.
La niacinamida está asociada, según los datos disponibles, a la atenuación visible de la apariencia de las líneas finas y a la mejora de la textura cutánea. También está asociada al apoyo de los mecanismos implicados en el mantenimiento de la estructura cutánea, relacionados con una piel de apariencia más tonificada.
Su acción sobre la apariencia de las imperfecciones y el brillo visible está documentada, lo que la hace especialmente adecuada para pieles con tendencia grasa o con imperfecciones. Finalmente, está asociada a una regulación documentada del aspecto del sebo, para una piel de apariencia más mate.
Sus propiedades calmantes documentadas contribuyen a la atenuación de la apariencia de las rojeces y al confort de las pieles sensibles o reactivas.
Nota práctica: la niacinamida es compatible con la mayoría de los activos cosméticos. Se asocia particularmente bien con activos hidratantes, antioxidantes y uniformizadores del tono. No presenta incompatibilidad documentada con los péptidos, a diferencia de la vitamina C pura.
En resumen, una vitamina versátil y bien tolerada, asociada al confort cutáneo, a la uniformidad del tono, a la atenuación visible de las imperfecciones y a la protección contra el estrés oxidativo.